domingo, 19 de octubre de 2008

Bebé medicamento, bebé persona

Posted by Unknown  |  at   22:21

Reproducimos este artículo estupendo de Francisco José Ramiro
(Tomado de Bioeticaweb)
Mi amigo Fernando me manda varias reseñas de artículos aparecidos con motivo del nacimiento de Javier Mariscal en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, y me anima a que escriba sobre este tema.
Lo primero que tengo que decir es que no me parece adecuado que a una persona se le califique de bebé medicamento o bebé medicina, porque una cosa es que los que lo han producido lo hayan hecho con esa intención, y otra cosa es que se le llame así. Es un bebé persona.
Que se trata de un tema no sólo científico sino ético, no tengo ninguna duda. Discrepo de la afirmación de Marcelo Palacios –presidente de SIBI-, cuando dice que «no tiene que presentarse ningún dilema ético». «Las personas, las familias, tienen el derecho a constituir el tipo de familia que estimen, por lo que si deciden tener un hijo acogiéndose a una técnica es pura decisión suya, y todo lo que sea hacer comentarios descalificadores me parece una injerencia inadmisible» (lne.es, 17/10/08). Sin hacer ninguna descalificación, ni pretender meterse dentro de la intimidad familiar, me parece evidente que lo que ocurra dentro de una familia, no es intocable, porque puede haber comportamientos dentro de ese familia que vulneren los derechos humanos.
Hay aspectos muy positivos en la noticia que se ha dado: siempre es un bien el nacimiento de un niño, sea cual sea el camino por el que lleva a la vida. Por eso hay que felicitar a Javier por su llegada al mundo. Pero, ¿todo niño es concebido respetando su dignidad de llegar a la existencia en un acto de amor entre un hombre y una mujer? Evidentemente no: puede ocurrir, por ejemplo, que la mujer haya sido forzada, u otras situaciones injustas.
También es un bien, que Andrés, su hermano, vea abiertas las puertas de una terapia para su anemia congénita severa. Ahora tiene entre un 70 y un 90 por ciento de posibilidades de curarse, o bien con las células del cordón umbilical de Javier, o con trasplantes de su médula ósea que le hagan.
Pero lo dicho hasta ahora no resume todo lo ocurrido. Javier ha nacido, porque entre sus genes no tiene el que provoca esa enfermedad, y además porque es histocompatible con Andrés. También, junto con Javier, se produjeron otros 16 embriones, que han sido desechados porque podían ser portadores de la enfermedad, o porque aún siendo perfectamente sanos, no iban a ser compatibles con Andrés. ¿Tiene algún valor ético esta forma de seleccionar embriones humanos?
José Blanco ha dicho -hablando de lo que él llama “bebé medicamento”- que los niños que puedan beneficiarse de estos avances, no entenderán, “cuando sean hombres y mujeres, la oposición tan irracional que algunos tienen a la vida que genera vida para uno mismo y para otros”. “Nadie entenderá en el futuro lo mucho que nos ha costado salvar esos estrechos condicionantes morales”, añadió.
Puestos a imaginar lo que pensará el bebé Javier en el futuro, también podemos concluir, sin ser irracionales ni estrechos de moral, que Javier estará contento de su ayuda a Andrés, y también de que sus padres quieran tanto a Andrés. Pero, ¿a él también le quieren? La imagen de los embriones humanos –sus hermanos-, que fueron desechados por no tener determinadas características biológicas, seguramente que pesará fuertemente sobre él.
También podrá sufrir con la idea de que sus padres no le han querido a él en sí mismo, porque, de hecho, si no hubiese sido físicamente como es, no le habrían permitido vivir ni desarrollarse. Incluso podría llegar a pensar que sus padres se han desecho de sus embriones hermanos, como quien se deshace de un trasto inútil.
Este aspecto de la cuestión no debe ser olvidado ya que quizás se sienta gravemente herido como persona al darse cuenta de que ha nacido porque podía ser utilizado, eso sí, para una causa buena.
Por tanto el nacimiento de Javier, no sólo es una buena noticia, sino que también puede ser una mala noticia.
El juicio moral que cada uno pueda hacer depende ahora, de sí uno piensa que hay fines que justifican cualquier medio, o, por el contrario defiende que el fin no justifica los medios.

1 comentarios :

viernes, 10 de octubre de 2008

La Palabra no es un texto escrito

Posted by Rubén García  |  at   11:30

Tomo de Zenit esta interesante entrevista.
PETRÓPOLIS, jueves, 2 octubre 2008 (ZENIT.org).- "Espero que el Sínodo diga claramente que la Palabra no es un texto escrito sino un hecho, una persona viva, el Verbo hecho carne que entra en nuestra historia, nos abraza y nos salva", afirma el obispo de Petrópolis, Brasil, Filippo Santoro.
Monseñor Santoro formar parte del Consejo Permanente y en la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB). Fue nombrado miembro de la Asamblea del Sínodo directamente por Benedicto XVI. Ha concedido esta entrevista a Zenit en vísperas de su viaje a Roma.



--¿Cuáles son sus expectativas ante el Sínodo de la Palabra de Dios?
-Monseñor Filippo Santoro: El Sínodo es un gran momento de comunión de los obispos con el Santo Padre y entre ellos y por ello es también una gracia especial para toda la Iglesia, como cuando en la antigüedad los apóstoles se reunían para renovar su fidelidad al Señor y a su mandato de anunciar la Palabra hasta los extremos confines de la tierra. Por eso, estoy muy agradecido al Santo Padre por poder participar en este momento intenso de comunión que será de gran riqueza para nuestras iglesias de Brasil en este momento en el que estamos lanzando en todas las diócesis la Misión Continental.
El tema de la Palabra de Dios tiene una importancia muy especial, porque la Iglesia nace del anuncio y se alimenta de la Eucaristía y de la Palabra. Justamente, después del Sínodo de la Eucaristía de 2005 celebramos el Sínodo de la Palabra de Dios.
--¿Ve algún punto prioritario ante la amplitud del tema?
-Monseñor Filippo Santoro: En primer lugar, espero que el Sínodo diga claramente que la Palabra no es un texto escrito sino un hecho, una persona viva, el Verbo hecho carne que entra en nuestra historia, nos abraza y nos salva. Un texto, un libro, no puede salvar; a no ser que sea el instrumento que atestigua y comunica un hecho. Las personas desean una respuesta a sus inquietudes y a sus preguntas y, sobre todo, desean ser amadas, como sucedió a los apóstoles del mar de Galilea. Los evangelios documentan los hechos y cómo progresivamente las personas quedaban envueltas y fascinadas con el Hijo del carpintero y lo seguían.
Este punto es el más importante de todos porque ronda también alrededor de la Iglesia Católica una tentación típica de ciertos ambientes protestantes que consideran la Palabra en sí, como si no fuera una persona de carne y hueso, sino una filosofía o una ideología, que puede ser interpretada según el gusto de cada uno.
--Una advertencia ante interpretaciones individualistas..
-Monseñor Filippo Santoro: El Sínodo deberá reafirmar que la Palabra, presencia actual del propio Cristo, crea la Iglesia y determina su unidad. Eso ayuda a superar las interpretaciones individualistas de la Palabra que la separan del Cuerpo de Cristo como si fuera una teoría de la que yo asumo a mi gusto lo que quiero.
Especialmente graves son dos tendencias señaladas por el "Instrumentum Laboris" (o instrumento de trabajo) que recibimos para preparar el Sínodo: el fundamentalismo es una lectura ideológica. El fundamentalismo cristiano afirma que la sagrada escritura debe ser leída e interpretada literalmente en todos sus detalles, sin considerar que la Palabra de Dios fue escrita, bajo inspiración divina, por autores humanos y lenguaje humano propio de un determinado tiempo, con detalles históricos y científicos que no son el centro del mensaje. Las "lecturas ideológicas" de la Palabra de Dios llevan a utilizar aspectos de la Sagrada Escritura para justificar posiciones culturales y políticas, fruto de reflexiones puramente humanas que no tienen origen en una verdadera experiencia de fe.
--¿El Sínodo tiene también una dimensión misionera?
-Monseñor Filippo Santoro: El Sínodo debe favorecer y lanzar con renonado vigor la propuesta misionera tal como la podemos encontrar en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida. La Palabra hecha carne puede ser comunicada a todos. El anuncio fascinante es que, después de su muerte, los discípulos encontraron nuevamente al Señor, vivo y resucitado. Con este hecho único, que cambia el curso de la historia, se encontraron también las mujeres, Pablo y las generaciones sucesivas hasta llegar a nosotros. La Palabra vive en la "traditio", en la tradición de la Iglesia, y puede ser comunicada a Todos. Este Sínodo viene a fortalecer una experiencia de comunión de nuestras diócesis y a dar dinamismo a la Presencia misionera de la Iglesia en la sociedad.
El Sínodo ofrece de nuevo al hombre de hoy, desnortado y decepcionado como los discípulos de Emaús, la presencia del Señor vivo, que camina con nosotros como un amigo y nos habla. Ilumina la razón y rescalda el corazón. El Sínodo es una gran promesa para todos los que buscan la felicidad plena y no sólo para los católicos.
Por Alexandre Ribeiro, traducido del portugués por Nieves San Martín

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