«La metodología de Bultmann no va ciertamente más allá de Kälher y es tan incapaz de unir las dos formas que había contrapuesto Kälher, como de separarlas completamente. Este trágico dualismo convierte la imagen de Cristo en autorrepresentación de la antropología protestante. Lo que la "prostituta razón" realiza fuera de la fe es tan necesario como inaceptable: prepara kantianamente el camino a la fe; se critica y se limita a sí misma y reconoce así su incapacidad para percibir el objeto de la fe, es decir, el "Cristo histórico". El dualismo que ello implica entre historia (Historie) y "actualización de la historia" o "historia existencial" (Geschichte) es verdaderamente trágico, por una parte, para la teología, que está a punto de dejar a un lado el hecho de la encarnación de Dios en cuanto tal y de construirse tomando como única base el absoluto de la fe que se comprende así misma, y por otra, para la predicación y la misión eclesiales, que no pueden valorar semejante retroceso sino como una autorrenuncia al cristianismo. La posibilidad de dar un paso más allá de Bultmann, como lo dió el idealismo más allá de Kant, es problemático, porque el idealismo fue un abandono del principio reformador propiamente dicho, mientras hoy, desde un punto de vista cristiano, lo único que queda por hacer es recuperar los hechos históricos con su significado salvífico. La controversia en torno a la exégesis teológica bultmanniana no es tanto una discusión sobre los resultados de una investigación cuanto una polémica a propósito de los supuestos teológicos del método exegético. Ni siquiera el método mismo necesita ser puesto en cuestión» ( H. U. Von Balthasar, Gloria I, La percepción de la forma, 477).
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