domingo, 29 de noviembre de 2009

Crisis de valores

Posted by Departamento de Teología  |  at   21:01


La crisis es de valores

Manuel Martín Ferrand

"Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud"

(Manuel Machado)

Dice Manuel Pizarro, uno de los grandes despilfarros políticos de Mariano Rajoy, que "la actual crisis es más crisis de valores que económica". Ése debiera ser el punto de partida para buscar una solución verdaderamente sostenible a los muchos problemas que nos angustian y que nos tienen instalados en el furgón de cola del tren europeo. La Ley de Economía Sostenible que José Luis Rodríguez Zapatero acaba de anunciar en un ambiente y con unos modos más propios de un conducator rumano que de un jefe de Gobierno democrático, carecerá de sentido si no busca una sólida base moral. Algo perfectamente compatible con el laicismo; pero imposible, aquí y ahora, si se prescinde de la base cultural cristiana en la que se ha sostenido la evolución y la grandeza de Occidente.



Desde Adam Smith a nuestros días, el soporte ético es el fundamento del mercado, y cuando éste fracasa en razón de las acometidas que le propinan las ideas falsamente sociales, es porque se sale de su carril moral. De ahí la oportunidad de Pizarro cuando solicita "una solución cristiana para salir de la crisis". Algo que, como bien dice el diputado del PP, no necesita nuevos códigos de conducta ni reglamentos de buen gobierno puesto que existe "un Decálogo desde los tiempos de Moisés", en el que se incluye el "no robarás", "no codiciarás los bienes ajenos" y "no darás falsos testimonios".
"No se puede subvencionar con dinero público al que lo hace mal para que siga haciéndolo mal", señala Pizarro para mejor valorar las aportaciones gigantescas en su cuantía, irregulares en su procedimiento, estériles en sus resultados e indignantes por su oscuridad con las que el Gobierno ha ayudado a la banca y a las cajas para abordar una crisis producida, en buena medida, por la insolvencia gestora y los intereses bastardos de los beneficiarios de la iniciativa zapateril.
Sin rigor ético y exigencia crítica es inalcanzable una sociedad equilibrada y justa. De hecho, el Estado de bienestar es una adormidera para que los ciudadanos, instalados en la seguridad aparente y cubiertas todas sus necesidades básicas, no piensen mucho, exijan poco y olviden sus protestas más sensatas. En eso estamos y, aunque sea un diputado del PP el punto de referencia para esta elucubración, no parece que en la cúpula del PP sean éstas las corrientes de opinión más perentorias y activas.
Otro abogado del Estado, Ángel Herrera Oria, que después se hizo sacerdote, llegó a cardenal e inspiró toda una corriente de periodismo moralmente comprometido, es el protagonista de un nuevo libro de Agapito Maestre que acaba de ver la luz, El fracaso de un cristiano (Editorial Tecnos, Madrid). Lo reseño porque el pensamiento de Herrera, germinado en otro tiempo y en otras circunstancias, siempre respetuoso con el poder establecido y decididamente resistente a las leyes injustas, es soporte de lo que ahora nos recuerda Pizarro. Herrera, creador de periódicos tan fundamentales como El Debate o el Ya,trató de colaborar con la República, pero tuvo su rechazo justamente por la exigencia ética que trataba de implantar en la vida pública. Tampoco, por idénticas razones, fue bien visto en el franquismo y, como suele suceder a quien desde la razón predica la justicia y el verdadero progreso, las dos Españas le miraron con recelo. Es tan lúcida como oportuna la reflexión que ahora aporta Maestre sobre el personaje.
Si la crisis que padecemos es de valores y de ella se deriva su dimensión económica, parece necesario solventar primero, reconstruir los valores evaporados para que se pueda recuperar el crecimiento económico en el que estábamos instalados, crear empleo y riqueza y volver, con menos dogmatismo y rencores históricos como los que impone Zapatero, al redil de una Europa que engorda en cargos y estructura lo que no crece en funcionalidad.


(Tomado de Estrella Digital)

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Blog del departamento de Teología del Istic

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